Abdul y Ahmed

Ayer quedé con Ali y Ahmed, que para mí son dos caras bien diferentes de la sociedad saudí.

A Abdul (nombre falso para evitar sorpresas desagradables) le conocí a través del director del documental del que os hablé. Anteayer quedamos para tomar un café en el Starbucks muy cerca de donde trabajo, porque tienen Wifi. Trabaja para un medio de comunicación importante y viste al estilo occidental. Habla inglés con acento americano a pesar de que nunca ha estado en EEUU ni en ningún país occidental. Bebe alcohol, no le gusta rezar aunque me cuenta que se desveló hace un par de días y le dió por ir a la mezquita al rezo Fajr de madrugada y su padre se alegró tanto que aún le dura la sonrisa. Eso no quiere decir que cuando vea a la Muttawa no le entren ganas de, según sus propias palabras, “punch them on the face!”. Cuando le recuerdan que tiene que ir a rezar cuando es hora del rezo (cinco veces al día) a veces les responde “sorry, I don’t speak Arabic” y le dejan en paz.

Le gustaría estudiar márketing en Europa y me pregunta si es difícil conseguir un visado para España. Le explico que Al Ándalus hoy se llama Andalucía y le muestro fotos de la Alhambra y la Aljafería. Me cuenta que sus grupos favoritos son de los años setenta y nos alegramos de descubrir que a ambos nos encanta Led Zeppelin.

Por otra parte, a Ahmed le conocí en un vuelo cuando él me preguntó la hora. Hablamos un rato y la conversación rápidamente derivó a las diferencias culturales, religión, mujeres… Discutíamos escuchándonos el uno al otro pero dándonos cuenta la de enorme distancia que separaba nuestros puntos de vista y nuestro “marco mental”, nuestra base sobre la cuál construimos nuestro mundo personal. 

Al final le propuse un trato: yo leería el libro que él quisiera sobre el Islam si él hacía lo mismo con otro libro. Planeamos compartir el taxi para llegar a casa pues la mía estaba de paso y me sorprendió que yo tenía más maña para regatear con los taxistas clandestinos que él. Una vez hubimos arreglado el precio: “60 riales” por los dos y no “50 cada uno”, en el taxi me contó que estudiaba inglés y se entrenaba para paracaidista en Londres.

Quedamos para tomar algo dos días más tarde cerca de mi casa en un café con Wifi. Tras sentarnos sacó de una bolsa de plástico seis libros sobre el Islam, uno de ellos en español. La verdad es que no quise darle muchas esperanzas; le expliqué que si habiendo nacido en un país católico ni siquiera me considero cristiano, difícilmente unos libros sobre el Islam podrán convertirme. Aunque a alguno que yo conozco si le ha pasado algo parecido 😉

Ahmed me pregunta: ¿cuál es propósito de la vida para mí? Le respondo que sólo le puedo responder por el propósito de mi vida, pero sobre el propósito de la vida… quizá no hay ninguno igual para todos le digo.

La verdad es que nuestra discusión sobre la religión no nos llevaba a ninguna parte, pero sobre el tema de cultura y mujeres pudimos llegar a algún pequeño punto en común.

Me dijo que si alguna vez le visitaba en Abha, su tierra natal, matarían un cordero en mi honor, y eso no se escucha todos los días.

 Queiero lanzaros una pregunta que podéis responder en forma de comentario: ¿Qué libro le regalaríais a Ahmed?

abdul

Ahmed

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27 pensamientos sobre “Abdul y Ahmed”

  1. Por esas casualidades de internet, he encontrado este blog. Yo le regalaría El Islam antes del Islam, de un convertido catalán (A.Prado).
    Eso sí, mándaselo por correo y no vuelvas a Arabia Saudí. El libro es un repaso brutal a la estatalización del Islam.

  2. Pues sí, el tema de la homosexualidad, da para un post o dos. La verdad es que aún tengo claro que libro regalarle, pero me parece que a lo mejor le envío algunos artículos por email y en árabe…

  3. Algo del Marques de Sade!!!Jejejejejeje No ya en serio! Siddartha de Herman Hesse.

    Pd. Es guapo Ahmed…. Y ya viendome muy puto, Una pregunta, como viven los homosexuales en Arabia? Porque seguramente hay, pero bajo que condiciones ejercen su sexualidad? Seria un buen post.

  4. He leído sobre el libro “El zoo humano” y la verdad es que no me ha gustado mucho algunas cosas que dice: básicamente que los problemas del hombre, violencia, asesinatos, homosexualidad (si es un problema) no se encuentran en los animales en estado salvaje, lo que obviamente no es cierto.

    Se le notan los años.

  5. Hola a todos:

    Aún no tengo decidido el libro, quizá alguno de entre vuestras recomendaciones, que en todo caso le haré llegar salvo Mein Kampf y el Señor de los Anillos.

    Gracias por vuestros comentarios,

    Carlos

  6. Creo que le regalaría “Los Miserables”, y no es broma. Nunca le vas a persuadir del relativismo que impregna toda nuestra vida, de manera que quizá haciéndole reflexionar sobre la bondad humana (Jean Valjean), piense que ésta no es únicamente patrimonio del Islam.
    Me ha gustado leerte.
    Un abrazo y feliz año!

  7. “Ahmed me pregunta: ¿cuál es propósito de la vida para mí? Le respondo que sólo le puedo responder por el propósito de mi vida, pero sobre el propósito de la vida, quizá no hay ninguno igual para todos le digo…”
    Bonito ejemplo de lo que los filófos de la postmodernidad (Baudrillard,Lyottard, Vattimo…) llaman la “fragmentación de la realidad”, como si no hubiera un único mundo en el que todos vivimos sino tantos mundos como individuos, cada uno sometido a sus propias reglas…Tesis atractiva pero peligrosa. ¿No?

  8. Yo le regalaría sin dudarlo el Nuevo Testamento en árabe para que supiera de primera mano (y no por imanes interpuestos) lo que significa el cristianismo. También se lo regalaría (en español) a muchos españoles que jamás lo han leído para que, por lo menos por cultura general, supieran de qué va la copla.

  9. El nombre de la rosa de Umberto Eco. Su trama discurre, en términos de historia de la religión, en aproximadamente las mismas fechas que ahora atraviesa el Islam y es un libro muy entretenido y enriquecedor.

  10. Pues yo le regalaría los famosos y polémicos libros escritos por Jane P. Sasson, sobre la vida de la princesa saudí, para que se haga una pequeña idea de cómo sus compatriotas mujeres piensan y sienten…
    No le aconsejaría leer ningún libro que tratara sobre religión, ya que de entrada posiblemente no lo respetaría.

    Saludos

  11. Como soy reacia a leer algo sobre religión en general cuando ello implica que quieran cambiar mis preferencias y/o pensamiento, mejor le recomendaría la película El sentido de la vida, uno se puede hacer a la idea de lo que significa la existencia, o mejor dicho, de la insignificancia de la misma 😉

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