La chica de Qatif: la historia termina con final feliz

Cuando sólo tenía 17 años y estaba a punto de casarse, se encontraba en compañía de un hombre, que no era su marido, en un coche. Otro coche se paró frente a ellos, los hicieron salir y violaron a ambos, a ella 14 veces. Según ella ese otro hombre la chantajeaba con difundir que había tenido “una relación” por teléfono si no se veían en un coche. A veces los jóvenes llaman a números al azar para hablar con el sexo opuesto.

Dos años después, con el apoyo de marido se decidió a denunciar los hechos. Los violadores fueron condenados. Sin embargo para su sorpresa, ella también lo fue pues estaba cometiendo khalwa, es decir, estar en compañía de hombres de fuera de la familia. 

Ahí habría terminado la historia si no hubiera sido por el empeño de su abogado y de ella, que con el apoyo de su marido, decidieron decir “esto no es justo” y  llegar hasta las últimas consecuencias para corregir la injusticia. Tras recurrir al tribunal, la sentencia de ella fue arbitrariamente doblada, con el agravante de que habían hablado con la prensa.

Desde ese día hemos visto cómo la historia ha saltado a la prensa internacional porque a la saudí apenas. Su nombre se mantiene en el anonimato y se la conoce como “la chica de Qatif” por su ciudad de origen. Durante los meses que siguieron el proceso judicial la presión sobre el régimen saudí se fue acentuando a hasta llegar al día de hoy: la chica de Qatif ha sido indultada por el rey saudí Abdullah aprovechando el comienzo de la peregrinación a la Meca y Medina.

Esto lo interpreto como un paso adelante, pues estos hechos me temo que ya sucedían pero ahora son inaceptables incluso dentro del país. No obstante no nos engañemos: el factor realmente decisivo ha sido la presión internacional, en especial de EEUU para ‘dignificar’ a su tradicional aliado en Oriente Medio.

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2 pensamientos sobre “La chica de Qatif: la historia termina con final feliz”

  1. Esta historia ha llegado tb aqui,como te imaginaras. Creo q la he oido por la radio mientras conducia durante el trabajo.

    Por lo menos esta vez no ha hecho falta recopilar miles de firmas, como esas otras mujeres q querian dilapidar vivas por “crimenes” semejantes.

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